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Al salir al patio, el Tata buscó a Felipe 
"¡Felipe! ¿Dónde estás?" llamó, 
pero nadie respondía,
y por más que repetía

"¡Felipe! ¿Dónde estás?" él no vino,
buscó entre las flores,

bajo la cama y en el pasillo,
desesperado se sentó a llorar
una vocecita en el fondo se escuchó 
“acá estoy, Tata, perdón”

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